A él no tuve que explicárselo. Me senté a su lado y le sonreí.
– “¿Te gusta la casa?”
– “Sí, me gusta mucho. La pequeña España (Melilla) no me gusta, es mala”.

Seguidamente corrió a su habitación y volvió con una sonrisa de oreja a oreja y una especie de tarjeta en la mano.
– “Mira, este […]