En los primeros años de irrupción de la droga, especialmente por vía intravenosa, formaba parte de nuestra actividad como terapeutas combatir o erradicar el uso del argot propio de los adictos, entonces llamados yonkies.

De esa manera, vocablos como “el chute”, “en vena”, “la peña”, “la basca”, “el rollo”, “el matiz”, “el tal y cual”, usados frecuentemente por ellos, que con poco esfuerzo decían de todo y de nada, les prestaban un sentido de pertenencia al grupo, de identidad perdida anteriormente en la mediocridad, algo que les distinguía del resto de los mortales,…de los pringaos que no sabían nada de droga, de los julandrones que no tenían problemas con la justicia.

¿Podemos decir que ha evolucionado la sociedad en el sentido de adquirir como propias esas expresiones?. O tal vez sería mejor decir que ha involucionado? Sea una cosa o la otra, lo que sí parece claro es que esa tendencia se puede considerar como una metáfora de la propia adicción; el consumo se ha generalizado a la par que lo han hecho ese tipo de expresiones y hoy forman parte del vocabulario de jóvenes, y no tan jóvenes, como signo vanguardista.

Los adictos ya no son tan marginales y a la vez sus dichos han pasado a formar parte del acerbo cultural  de nuestra sociedad  en cualquier medio, y por supuesto en la radio, se len u oyen esos términos en otros tiempos mal vistos por el grueso de la población.

Hoy en día, los adictos no están en la periferia de las ciudades, ni en ciertos barrios al interior de éstas; están en cualquier vivienda, de de cualquier bloque, de cualquier calle, de cualquier barrio, y en cualquier oficina,, despacho, tienda, supermercado o bar.

Igualmente, “el chute”, el “en vena”, “la peña”, “la basca”, “el puntito”, “el matiz”, y el “tal y cual”, usados por los adictos, forman parte de las conversaciones que se mantienen en cualquier lugar de los antes mencionados.

Podíamos convenir en que el uso de estas expresiones se ha convertido en la metáfora de la generalización del hábito de consumo o abuso de todo tipo de droga que pasa volando por nuestros ambientes poblados de jóvenes y no tan jóvenes, y ha cambiado la concepción que se tenía de ellas.

Por el contrario, lo que no ha cambiado es el método a emplear para superar la adicción, basado unívocamente en la decisión firme de hacerlo, en la búsqueda y encuentro de una motivación lo suficientemente fuerte como para vencer el desánimo, el síndrome amotivacional, la baja autoestima y las dificultades del camino.

Un camino que, según se mire, empieza en la primera decisión de pedir ayuda y ponerse en tratamiento, o en el momento de su Alta Terapéutica y que en Emet Arco Iris simbolizamos alegóricamente en el Km 0 de una nueva vida y en el lema que lo acompaña…..TU PUNTO DE PARTIDA