En la barra se servían cubatas, wisky con seven-up, ponche con cola…sí… y…más cosas… también éxtasis y toda clase de pastillas de moda, todo para sentirse guay. Al fin y al cabo sólo eran las cuatro de la tarde hombre!!! y había que aguantar hasta la madrugada. ¡Cómo si no iban a hacerlo, había que sacar partido a la situación en cada momento.

 La mezcla de música y videoclip es el invento mágico, permite a todos ver lo mismo sin tener que decirse nada, captando varias imágenes a la vez sin tener que grabar ninguna. Ante este panorama, uno piensa que sólo personalidades muy estructuradas podrán rechazar la continua sugestión que provocan estos ambientes, pues, a los que no alcancen a ver lo que les puede venir después, eso que tienen al alcance de un SI, les puede arreglar todo en un momento.

Los jóvenes saben lo que tienen pero no saben lo que se pierden y disfrutan de lo pasajero, son el exponente de una rara y falsa sabiduría, la sabiduría de lo efímero, y ante los otros deslumbran con su despreocupación por las formas y el desparpajo con que se mueven, fruto de la seguridad que les proporcionan la o las drogas que acaban de tomar; qué ocurrirá cuando los efectos de estas pasen?…no importa volverán a tomar otra.

Visto lo visto, lo fácil sería culparles, pero pienso que es la sociedad en general la que genera respuestas de este tipo, el ambiente que se respira en los pubs se parece bastante al de muchas familia, al de otros ambientes, también en las casas se pone la tv y no se le mira continuamente, tan es así que los expertos dicen que es difícil mantener la atención del exportador más de siete minutos seguidos, también los demás tendemos a la dispersión y también damos saltos en nuestras conversaciones inconclusas.

Por muy originales que sean los jóvenes, por mucha capacidad de inventiva que tengan, algo de su comportamiento es heredado y aprendido al lado de los adultos, o propiciado al menos por nuestra conducta. .Ellos sólo son lo extremo de lo que abunda.

 

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