Carta de Elisa Isabel Morejón Moreno, Directora de Centro Terapéutico “La marquesa”

Llega a mis manos un papel en el que dice “ingreso por trastorno de conductas”, es decir, “Comportamiento antisocial que incumplen las normas y reglas adecuadas para la edad”.
¿Qué hay detrás de ese comportamiento?, ¿necesidades básicas como: alimentación, casa, higiene, maltratos y un largo etc?. Llegan siendo un número en un papel, un número que ha vivido experiencias de estar a solas en un desierto oscuro, muchos días y noches incluidas, horas de consumo de sustancias, que hacen que los días y las noches sean más cortas, al igual que su vida, buscando el momento oportuno para entrar en los bajos de un camión, o un hueco en una barca. Cuando consiguen llegar, se encuentran con una realidad completamente distinta a sus ilusiones. Tienen que aprender a convivir con un idioma y unas normas que no conocen. Se anulan todos sus sueños. Empiezan otro camino de supervivencia.
Empiezan a compartir algo en común con otros niños y niñas, una vida de lucha y de injusticia a su corta edad. Entre tantas y tantas dificultades encontradas muchas veces se niegan a seguir esas normas desconocidas, y es cuando llegan a “mí”, en un sitio en el que vuelven a cruzar una valla que le separa del mundo exterior. Llegan si subir los brazos ni la mirada, sus ojos se cierran, para parar esa lágrima que cae.
Pasan los días descubren que este nuevo sitio es su hogar, que han pasado de ser un número a tener su propio nombre, que hay un “tutor o tutora” como ellos llaman, los cuales se preocupan de él, de que le den las buenas noches y lo arropen, que tengan cubiertas sus necesidades, y que a veces les marquen unos límites y les den un “no” por respuesta, al igual que les abraza y le dice “tú puedes”.
Comienza otro nuevo camino, el camino de cambiar esas conductas antisocial y convertirlas en social, es un camino que va poco a poco superando con la ayuda del equipo de educadore/as sociales, integradore/as, trabajadora social, psicólogas, directora y cocineros.
Hoy ha llegado el momento de que “Él”, vuelva a cruzar esa valla y que emprenda una nueva vida llena de oportunidades y a la vez de miedo. Nos dirigimos a ti, nuestro pequeño gran niño, no tengas miedo, todo pasará. Lucha por tus sueños y lo conseguirás, hoy cruzas de nuevo una valla, pero vas con una mochila cargada de herramientas para utilizarlas cuando la necesites, aquí termina nuestro camino, te tenemos que soltar, pero seguro que lo conseguirás porque confiamos en ti.