Hace unos días una compañera y yo empezamos a escribir un artículo sobre el Centro en el que tenemos la suerte de trabajar. Como no somos periodistas, “tan solo” profesionales de la psicología y la educación, no sabíamos cómo expresar en ese artículo lo que sentíamos.

Tras analizar los últimos dos meses, ver qué medidas habíamos puesto en marcha, analizar las situaciones vividas y cómo habían respondido, tanto el equipo psicoeducativo como los niños, entre todos los aspectos buenos que destacamos, que son muchos, nos quedamos con uno: RESILIENCIA

Según la RAE: “Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos“.

Con toda la situación vivida por la pandemia, nuestros niños nos han dado una lección de vida. Os pongo en situación, para todos/as aquellos/as que no saben por lo que tienen que estar pasando.

Son menores de protección, tutelados por la Junta de Andalucía, residentes en un centro donde trabajamos sus problemas de conducta, a través del acompañamiento en su proceso terapéutico.

Durante esta pandemia, todos, sin excepción, hemos sufrido las consecuencias de esta emergencia sanitaria y ellos, aunque en una de las mejores condiciones que cualquier joven ahora mismo pudiera tener (espacios exteriores, contacto con la naturaleza, actividades diarias, clases diarias, un equipo de profesionales las 24 horas dedicados a ellos, tanto en el ámbito psicológico como educativo) han perdido mucho, muchísimo. Llevan más de dos meses sin poder abrazar a ningún familiar, sin poder verlos de forma presencial y saben que todavía les queda bastante. Teniendo en cuenta que tenemos niños de toda Andalucía y tanto recibir visitas, como ir a ver a sus familiares, “parece” que queda lejos. A ello añadimos que sus padres y madres, sus abuelos/as, hermanos/as y demás familiares, lo están pasando mal (como todos en esta situación) Aun así la respuesta de ellos ha sido espectacular, dándonos ejemplo a todas las personas que tenemos la suerte de estar con ellos.

Paciencia, asumir la situación, intentar llevar una rutina normalizada, ver las cosas positivas del día, disfrutar entre ellos y con nosotros/as, apoyar a sus familiares, intentar sacar a sus familias unas sonrisas y transmitirles que ellos están bien a través de la pantalla de un ordenador y, por supuesto, darnos a nosotros/as energía positiva y ganas de darles la mejor atención.

En esta pandemia de servicios esenciales, para nosotros, que en ningún momento hemos dejado de intentar darles la mejor atención e intervención, han sido ellos los que nos han dado alas, motivación y energía positiva. ¡Ojo! ¡¡¡Tanto cuando estábamos con ellos, como cuando nos íbamos por la puerta y nos llevábamos esa sonrisa y satisfacción a nuestras casas!!!

A mí, como director de la residencia, de esta pandemia, cuando pase (espero que lo antes posible y lo mejor que se pueda) me quedará, por encima de todo, la actitud de mis niños y mis compañeros/as, que me han dado una lección de cómo afrontar las dificultades que la vida nos presenta, por encima de todo, CON UNA SONRISA!!

¡MI APLAUSO Y ADMIRACIÓN ES PARA ELLOS Y ELLAS!

Andrés, director de Residencia de Menores “Vado de los Bueyes”