A cambio de cierto dinero se puede comprar aire. En algunos negocios de las contaminadas avenidas de México DF, puedes obtener una máscara y unas bocanadas de oxígeno. Es más, acaba de abrir el primer Bar de oxígeno en el exclusivo barrio de Lomas de Chapultepec1 . Silencio también se puede comprar. Por un dólar, las máquinas musicales en los bares de Manhattan te permiten tres minutos sin canciones. Ya es usual en casi todo el mundo comprar agua embotellada, y en otros es corriente pagar por saltarse la cola y no tener que esperar. Compramos aire, silencio, agua, tiempo, también órganos, o bonos de carbono para poder seguir contaminando el medioambiente. Todo para quien lo pueda pagar.

Informe sobre el Bienestar de la Infancia 2015. EDUCO