Pincha aquí para escuchar : La Columna de Alfonso Fernández Zamorano en la Cadena SER

Cuántas veces los padres, familiares, amigos cercanos interesados, y nosotros mismos, decimos….pero hombre/mujer, no te das cuenta de que lo que haces no está bien?…porqué no piensas… deberías darte cuenta de que…, pues no, parece que no , que ése no es el camino, que es un discurso inútil, a pesar de aquello que decía San Ignacio a propósito de  las crisis: cuando estés bien, siente, cuando estés mal, piensa.

Eso en este caso falla en su principio, porque cuando están mal no se dan cuenta de que lo están, ya que para ellos es justo cuando consideran que están bien, o por lo menos , a gusto.

Todo esto que decimos a los que consumen, no es sino apelar a la razón, pero es que si estuvieran en condiciones de razonar, quizás no se drogarían, igual que nosotros no nos permitiríamos ciertos deslices que sabemos que no están bien o no nos convienen, pero que nos gustan; será que ser siempre buenos es muy aburrido? Que sí? Pues confieso que hay quien se lo pasa bomba con ese aburrimiento.

En el fondo de todo está que lo que nos motiva no es la razón sino la fantasía, hacemos cosas según la razón porque hay que vivir según el modelo establecido, y así ayudamos  a la consolidación del propio modelo, pero lo que de verdad nos hace disfrutar es nuestra fantasía, lo que imaginamos, fantasía de ser, de poder, y de tener, en otro lenguaje, las grandes tentaciones del hombre.

Dejémoslo aquí, en la fantasía de salir, de huir de uno mismo, de su realidad, de su mundo, de sus limitaciones, no es otra cosa sino el deseo de plasmar lo imposible en posible. Así, la carrera del drogodependiente es una carrera hacia lo inalcanzable, la felicidad plena, la ausencia de dolor, de contrariedades ,de problemas, un jinete a caballo de la fantasía alimentado por la publicidad, la cultura de lo fácil y rápido, o simplemente el anhelo de un mundo sin competitividad, una familia unida sin discusiones, sin tensiones, una vida sin que dos le tiren de los brazos para llevarlo a su terreno o ganarlo para su causa, un inmaduro deseo de comprensión y quién sabe!!! si a ellos sólo es la fantasía lo que les permite salir de  ese entramado, salir de sí.

Y es que cada uno preparamos nuestro guiso con los mismos condimentos aunque en distinta proporción, a saber, realidades, evidencias, razonamientos, vivencias, conceptos, intuiciones..¿ y la sal?..pues una miajita de fantasía, pero cuidado con pasarse con ésta, si no, se nos puede indigestar.