Coincidiendo con el día internacional contra la violencia de género, el pasado día 25 de noviembre, UNAD (Unión de Asociaciones y Entidades de Atención al Drogodependiente), reunió en Madrid a diversas personas representantes de toda España, para la formación denominada “Escuela de Agentes de Salud”, este año dedicada a la prevención del VIH y otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).

¿Cómo puedo evitar contraer el VIH en las relaciones sexuales?

¿Qué tan bien previenen los preservativos el VIH?

¿Puedo tomar medicamentos para contraer el VIH después de una exposición?

¿Puedo vacunarme para prevenir el VIH?

¿Si vivo con el VIH, puedo tomar medicamentos contra el virus para evitar transmitírselo a otras personas?

¿Es preciso someterse a la prueba de detección del VIH?

¿Se puede tener VIH sin saberlo?

¿Cómo puedo evitar transmitir el VIH a mi bebé?

Son algunas de las cuestiones que se abordaron y debatieron en este capítulo de la prevención. Cuestión no sencilla, dada las dificultades con las que aún en el siglo XXI nos encontramos,  por la estigmatización asociada, debido a la discriminación que tienen que hacer frente las personas que viven con el VIH. Estigma causado por los prejuicios sobre la sexualidad, las enfermedades infecciosas, así como el desconocimiento y las ideas erróneas sobre el VIH, el sida, sus vías de transmisión y de no transmisión. Esto supone un gran obstáculo en la prevención y el tratamiento, concluyendo, que criterios multifactoriales y combinados deben ofrecer medidas y soluciones que vengan de la mano de la educación sanitaria, de la educación sexual y de una serie de valores humanos como la responsabilidad personal, que motive a las personas al rechazo de drogas y de otras conductas de riesgo, con el propósito de contribuir a la construcción de relaciones satisfactorias responsables y seguras mediante el entrenamiento en habilidades para la vida, dando respuesta a sus necesidades sexuales, emocionales y deseos.

Es importante no solo informar, sino formar a las personas con el VIH sobre las medidas de prevención adecuadas a sus necesidades y prácticas sexuales, teniendo en cuenta las diferentes opciones, orientaciones e identidades sexuales y de género.

En consonancia con lo compartido ese día, y a partir de mi experiencia terapéutica, he podido vivenciar, acompañar y guiar, a mujeres, en el desarrollo y el valor del componente afectivo para promover una cultura de la salud sexual, que prevenga infecciones de transmisión sexual, a través de favorecer el ejercicio autónomo y responsable de nuestra sexualidad. Rescatando aspectos como el diálogo, la buena comunicación, pensamiento crítico y responsabilidad, autoestima, valores de respeto y relaciones justas entre personas, amistad, afinidad afectiva, vínculos más allá de relaciones de pareja,  libertad, el poder de expresar emociones y tener un sentimiento de amor por uno mismo y con los demás. El componente afectivo, considerado como eje medular de toda relación humana y del desarrollo sexual, fuerza que impulsa a  tomar conciencia de la verdadera sensibilización y humanización de la sexualidad.