En esta ocasión enviamos otro libro histórico.

Corría el año 1992 cuando apareció, en las librerías de Nueva York, el libro ‘Our Right to Drugs. The Case for a Free Market’ escrito porThomas Szasz, un húngaro que era profesor emérito de psquiatría de la Universidad de Siracusa de Nueva York.  No era la primera vez que este intelectual, que ha pasado a la historia por ser uno de los padres de la antipsiquiatría, se ocupaba de las drogas. Ya en 1985 había publicado ‘Ceremonial Chemistry: The Ritual Persecution of Drugs, Addicts, and Pushers’.

Antes de reseñar el libro debemos situarlo en su contexto: 1992, ese año en el que España fue el centro del mundo (Olimpiadas de Barcelona, Exposición Universal de Sevilla, puesta en marcha del AVE).

1992 fue el año en el que EEUU y Rusia restablecieron las relaciones diplomáticas tras años de guerra fría. El presidente de EEUU era George H. W. Bush, el padre, aunque en noviembre el demócrata Bill Clinton derrotó al entonces presidente y candidato republicano George H. W. Bush.

Fue también el año en que gobierno y guerilla de El Salvador firmaron los Acuerdos de Paz en Chapultepec, México. O el año en que se detectó una importante disminución del nivel de la capa de ozono sobre el Ártico y los países del norte de Europa. El año del fallido golpe de estado en Venezuela, comandado por el teniente coronel Hugo Chávez.

1992 vio el establecimiento de la Unión Europea mediante la firma del Tratado de Maastricht. En Buenos Aires un atentado terrorista destruyó la embajada de Israel. El presidente peruano Alberto Fujimori disolvió el Congreso de la República y dictó otras medidas en el conocido “autogolpe”, desencadenándose una crisis constitucional. Y Bosnia Herzegovina declaró su independencia de Yugoslavia. El año de los disturbios raciales de Los Ángeles, California, tras la absolución de varios policías blancos que golpearon al negro Rodney King. El año en que se delebró, en Río de Janeiro, la Cumbre de la Tierra. El año en que el narcotraficante Pablo Escobar se fugó de la cárcel de La Catedral, en las afueras de Medellín. O cuando los dirigentes eslovaco y checo, Vladimir Meciar y Václav Klaus, acuerdan en Bratislava el proyecto de ley sobre la escisión de ambas repúblicas de Checoslovaquia.. Y en Perú fue capturado Abimael Guzmán, principal dirigente de Sendero Luminoso.

En 1992 EEUU detonó, en Nevada, la última bomba atómica de las 1.129 que Estados Unidos hizo explotar entre 1945 y 1992. La guatemalteca defensora de los derechos humanos Rigoberta Menchú recibió el Premio Nobel de la Paz.

En ese contexto apareció el libro del profesor Szasz. quien consideraba que cada persona tiene jurisdicción sobre su propio cuerpo y su mente.

Thomas Szasz creía que la práctica de la medicina y el uso de medicamentos debía ser privado y con consentimiento propio, fuera de la jurisdicción del Estado.

‘Our Right to Drugs. The Case for a Free Market’ fue traducido al castellano por Antonio Escohotado, y publicado bajo el título’Nuestro derecho a las drogas’.

Este libro, tan provocativo como estimulante, cuestionaba muchos lugares comunes y supuestas verdades sobre el tema de la prohibición de las drogas y planteaba que bajo la cruzada gubernamental contra los estupefacientes, maquillada de iniciativa terapéutica, se escondía la eterna dicotomía entre autocontrol y coacción estatal que pone en peligro la supervivencia de una sociedad que tiende a delegar responsabilidades.

En el prólogo del libro, Escohotado señala que Szasz muestra hasta qué punto la cruzada antidroga arranca en Estados Unidos de una cruzada previa contra publicaciones e imágenes «obscenas», muy activa desde 1880 a 1914 (año en que aparece la primera restricción sobre opio, morfina y cocaína), y refleja el esfuerzo de un país elevado al rango de superpotencia planetaria por convertirse en «modelo y censor de la civilización». Son palabras del reverendo Sam Small a la Liga Anti-Saloon en 1917, poco antes de instaurarse la Ley Seca.

Y añadía que vivimos así en una sociedad donde hay acceso lícito a armas cargadas, pero no a ciertas plantas de uso inmemorial entre humanos.

Szasz inicia su libro señalando que”el debate contemporáneo sobre las drogas, el abuso de las drogas y la legalización de las drogas es un monumento a nuestra ignorancia colectiva y a nuestro deseo de olvidar.

Tras muchos años la lectura de este libro sigue suscitando interés y algunos de sus argumentos no han perdido vigencia.

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