‘Educar desde el afecto’ es un ejemplo de la importancia que adquieren los vínculos en el proceso de habilitación y rehabilitación de las personas usuarias que están trabajando para superar una adicción, así como para recuperar su confianza y autoestima.

Pepe Cabezas, educador en la Comunidad Terapéutica ‘La Muela’, reflexiona a continuación sobre el proceso que una de las usuarias de nuestro centro ha llevado a cabo durante estos meses y que tras mucho esfuerzo, próximamente alcanzará su kilómetro cero.

Un trayecto lleno de gratitud y cariño mutuo que poco a poco llega a su fin, pero paralelamente también comienza, pues ahora será M quién tendrá que caminar con más fuerza y seguridad que nunca.

Las tardes de verano en la Comunidad Terapéutica son un buen momento para sentarse con las usuarias y realizar una tutoría, una de las actividades fundamentales que forman parte de nuestro trabajo como educadores.

En una de ellas, M., una usuaria que está llegando al final de su proceso, me preguntó si la echaré de menos cuando se marche.

Evidentemente le dije que sí, y ambos hicimos una reflexión sobre el vínculo que se establece entre educador y usuaria y la necesidad de que este exista para ir cumpliendo los objetivos que el equipo marca según sus características y la observación de su comportamiento en las primeras semanas de convivencia en la comunidad.

Por mi parte, le expliqué que conocer su historia, haber seguido su crecimiento personal, haberme alegrado de sus logros y estudiado sus dificultades para convertirlas en fortalezas ha hecho que haya un afecto personal que considero básico en esta relación.

Por su parte, me hizo saber que necesitaba de esta confianza y apoyo, no solo mío, sino de todo el equipo para comprobar que hay un futuro esperanzador para ella y que ahora siente que depende de sí misma.

Pepe Cabezas, educador en la Comunidad Terapéutica ‘La Muela’.