Parece que hay una corriente en estos días que tiende a emplear eufemismos cada vez más rebuscados para llamar de otra manera a lo que desde hace tiempo venimos llamando de forma unívoca. No parece sino que dejando de definirlo desapareciera el problema, cuando en realidad ponerle nombre es el primer paso para resolverlo.

Viene esto a cuento de la corriente en ciertos países latinoamericanos de denominar los programas de atención a  excluidos sociales, tales como drogodependientes, jugadores patológicos, alcohólicos ,etc , como programa de disminución del sufrimiento social, y a los que siempre hemos venido llamando de reducción de daños ahora se les intenta llamar de mitigación de los mismos.

Creo que va más allá de una demostración de respeto hacia estos colectivos, al final con tanta tendencia a lo Light, no me extrañaría que esta terminología se acabe imponiendo, olvidando que en el campo de las adicciones el individuo no es sólo sujeto pasivo en cuanto a sufridor, sino principalmente, sujeto activo en cuanto a la elección de la manera de tapar e incluso borrar el verdadero sufrimiento que lo incita al consumo o al hábito insano.

Veremos si al final no acabamos recibiendo en nuestros programas a pacientes que en vez de decir hola soy fulano de tal enfermo drogodependiente y necesito ayuda, nos digan, hola soy fulano de tal ,sufro socialmente, por favor dime qué soy.