“Al traspasar la puerta, su mirada expresa miedo, alzan sus manos para pedir afecto, pero sus ojos piden ayuda y muestran ilusión. Se resisten a ser ayudadas, comprendidas…pero a su misma vez es lo que más necesitan…ese abrazo y esa palabra cercana y afectiva. Con el paso del tiempo van empapándose de lo que necesitan para salir adelante, de lo importantes que son ellas mismas, tanto para ellas como para sus familias, toman conciencia de las etapas de pérdida que han vivido. Comienzan a valorarse como personas, como mujeres, mujeres que han cargado sobre sus hombros un peso imposible de soportar, y poco a poco van quitándose piedras, piedras que le impedían alzar la cabeza y ver el camino que les quedaba por andar y el sol que ilumina sus vidas”.

Nuestro trabajo gira en torno a empoderarlas como mujeres, ayudarlas a ver la luz que proyectan, que en ocasiones perdieron de vista y que necesitan recuperar, haciéndolas  conscientes de que hay un gran potencial en cada una de ellas. Luchamos para que el papel de la mujer deje de estar ensombrecido por la desigualdad y puedan ser visibles para la sociedad que tanto las necesita.