El 21 de enero se celebra el Día Europeo de la Mediación, coincidiendo con la fecha de aprobación de la Recomendación número R (98)1, sobre Mediación Familiar, aprobada por el Consejo de Europa el 21/01/98. Una resolución que supuso un impulso reseñable en el uso y fomento de mecanismos de solución de conflictos y litigios para el logro de acuerdos amistosos y con menor coste económico y social.

La Unión Europea es una firme promotora de la utilización de métodos alternativos de solución de conflictos («MASC»), entre los cuales cabe mencionar la mediación. La Directiva sobre la mediación debía transponerse en mayo de 2011 y es ahora aplicada por todos los Estados miembros. La Directiva aborda la mediación en asuntos civiles y mercantiles.
Fomentar el empleo de la mediación facilita la solución de conflictos y contribuye a evitar las preocupaciones y la pérdida de tiempo y dinero asociados a los pleitos judiciales, lo cual, a su vez, permite al ciudadano defender sus derechos con eficiencia.
La Directiva sobre la mediación se aplica a los pleitos transfronterizos en materia civil y mercantil. Abarca los conflictos en los que al menos una de las partes está domiciliada en un Estado miembro distinto del de las demás en la fecha en la que todas ellas convienen en acogerse a la mediación o en la fecha en que un órgano jurisdiccional ordena la mediación.
El principal objetivo de este instrumento jurídico es promover el recurso a la mediación en los Estados miembros.

Ventajas de la mediación
El sistema de mediación tiene muchas ventajas:

  • Descarga a los tribunales, ya que muchos casos se solucionarían sin pasar por ellos.
  • Ahorra tiempo, sobre todo, por la saturación de los juzgados en asuntos civiles.
  • Aumenta la creatividad: La mediación es más flexible, permite que las partes opinen con respecto a su situación y los acuerdos no están sujetos a nada, por lo que puede adaptarse más a las necesidades de las personas.
  • Aumenta el protagonismo de las partes, con lo cual, aumenta la responsabilidad de estas.
  • Los acuerdos son más duraderos. La responsabilidad que proporciona ser coautor de estos acuerdos facilita que las partes se esfuercen para mantenerlos en el tiempo.
  • Se produce un «deuteroaprendizaje». Al solucionar un conflicto, la persona puede adquirir capacidad para solucionar otros futuros conflictos en el mismo área o en áreas diferentes.

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