En los últimos días los medios de comunicación españoles han estado plagados de informaciones sobre la aparición de una droga con fama de peligrosa: el krokodil. Las informaciones han oscilado entre el alarmismo extremo, la demagogia, y la desinformación.

El motivo de esta irrupción del krokodil en los medios ha sido la aparición de un artículo sobre el primer caso de detección de consumo de esa sustancia en España en una revista científica.

En esta ocasión enviamos el citado artículo: ‘Consumo de krokodil por vía oral en España: a propósito de un caso’, escrito por Abel Baquero Escribano, María Teresa Beltrán Negre; Gema Calvo Orenga; Sonia Carratalá Monfort; Francisco Arnau Peiró; Sara Meca Zapatero; y Gonzalo Haro Cortés.

El artículo apareció en la Revists Adicciones hace unas pocas semanas.

El texto señala que el trastorno por uso de krokodil es una de las patologías adictivas con mayores repercusiones orgánicas, principalmente a nivel cutáneo, produciendo una grave y degenerativa necrosis del tejido sanguíneo y muscular. Se trata de un trastorno con escasa prevalencia en España, frente al elevado número de consumidores en otros países como Ucrania o Rusia, si bien se está produciendo una lenta aunque gradual expansión del consumo en países de la Unión Europea y del continente americano.

El sencillo proceso de obtención de la sustancia desde la desomorfina, unido a la elevada disponibilidad y bajo coste, configura el proceso de autoabastecimiento de los consumidores. En este artículo revisamos un cuadro clínico, presentando el caso de un paciente que consume krokodil por vía oral.

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Resumen realizado por nuestro colaborador Javier Martín