Cuando una persona llega a una de nuestras comunidades en primer lugar hay que realizar una desintoxicación física de la sustancia y, posteriormente, hay que realizar la “desintoxicación psicológica” que requiere más tiempo, ya que se trata de un proceso a largo plazo que implica un cambio interior de la persona y que durará el resto de su vida.

El tratamiento que se queda sólo en la desintoxicación física, no aborda para qué se instaura la dependencia en la vida de la persona. El consumo se convierte en un síntoma (dependencia psicológica), por tanto es necesario realizar los dos abordajes.

El tratamiento psicológico, consiste en descubrir cuál es la función de ese síntoma, y una vez descubierta, empezar a trabajar para que la persona adquiera las habilidades que no tiene para afrontar los problemas y que deje así de utilizar el consumo como mecanismo de afrontamiento.