En muchas ocasiones hay niñas y niños que entran en uno de nuestros centros de menores con algunas conductas inadecuadas o no sociales.  Poco a poco van entrando en confianza, van mejorando, y vemos una evolución que podríamos calificar de asombrosa y alucinante gracias a un buen acompañamiento en varios sentidos. En este caso, una de nuestras menores, que ha tenido muy buena evolución de comportamiento y compromiso, le ha escrito una carta a su profesor, que viene del Instituto a darles clase:

“Te quería decir lo bueno eres conmigo y con las niñas, aunque a veces nosotras nos portemos mal. Cuando nos regañas o nos castigas es por nuestro bien y lo haces para ayudarnos y para que nos portemos bien y seamos educadas. Te doy las gracias por ayudarme y enseñarme a que la clase puede ser divertida y podemos aprender mucho. Estas teniendo mucha paciencia conmigo, porque yo soy cabezona. Gracias por hacerme ver que soy mas lista de lo que yo pienso. Quería decirte, delante de todo el mundo, que eres uno de los pocos maestros del colegio que nos ayuda tanto y nos tiende la mano. Te voy a decir la verdad, al principio me caías mal, pero ahora me caes muy bien. Tengo mucha suerte de tener un maestro como tu y quiero que te lleves una buena impresión mía y de mis compañeras. Quiero decirte que quiero hacer todos los trabajos de los que hablamos y que me sigas enseñando”.

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