Querido y amado amigo,

no puedo excusarme por escribir tan poco, pero no tengo tiempo para las máquinas… Mi familia me tiene abducida y mi nieta es adictiva… y ya sabes, yo soy muy de adicciones… ja,ja,ja.

Me acuerdo tanto de vosotros que me da miedo. Despues de tantos años… 24… sigo teniendo vuestra cara y vuestro sentimiento en mi parca ya memoria. No puedo olvidar cada instante que compartí con todos vosotros. Me recompusisteis, y me hicisteis de acero, invulnerable… por lo menos a las tonterías. Gracias.

Yo me encuentro bien, sigo con mis males, pero muy controlados. Llevo una vida de asceta, y no puede irme mejor. He dejado de fumar y los hombres casi se me han olvidado. Sólo trabajo (que no me falte) y vida en familia.

La vida, me ha dado la recompensa de poder pagar a mis padres y a mi hija lo que un dia me dieron: su cariño, su cuidado y su amor.

Hoy soy una hija, una madre y una yaya llena de vida y con ganas de que no se acabe. De nuevo, gracias.

A todos mis colegas de comunidad, hombres y mujeres, niños y mayores, me encantaría que me hicieran una película y la vieran, antes… después…

Cómo podría convenceros de que las cosas sólo las tienes que querer y conseguir. No sólo querer… nos quedamos con los sueños… y los sueños, sueños son.

Conseguir algo es otra cosa. Implica que tú, aparte de pensar, pones un mecanismo físico dando órdenes a tu cerebro… para que tu pie se mueva, o tu ojo lea, o tu corazón quiera.

Aparece la palabra y el acto ESFUERZO. Sin el esfuerzo no es posible caminar de nuevo.

Nada es fácil con o sin droga. Pero sin ella, os lo asegura una yonki que no consume desde hace mucho tiempo, es mucho más fácil y más seguro. Tú controlas hacia dónde vas, y si no lo tienes claro, al menos sabes hacia dónde no quieres ir… y eso ya es importante.

No quiero sentenciar… pero queridos compañeros, tenéis que dar el cien por cien de vuestra voluntad para que la terapia sea efectiva… y tenéis que tener un par de cojones cuando salgáis y estéis sin salvavidas, para poder tirar para adelante y no cesar en el intento de recuperar vuestras vidas. Se puede, y se debe.

Salud, besos.

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La carta de Teresa, antigua paciente de nuestra fundación, es un claro ejemplo de que cada camino empieza con un único paso.