En esta ocasión envío el libro ‘Geopolítica del narcotráfico en América Latina’, escrito por Norberto Emmerich, y editado en México en 2015.
     Norberto Emmerich, argentino, es Doctor en Ciencias Políticas, y lleva años desarrollando investigaciones y publicaciones sobre el narcotráfico y sus consecuencias para los Estados. Además es colaborador del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG).
     Señala en autor, refiriéndose a México, que en los años 2010 a 2011, cuando el narcotráfico mexicano dominaba las primeras planas de todos los medios de comunicación mexicanos, el ámbito académico todavía no prestaba mucha atención al fenómeno. Es así que el gobierno y los medios de comunicación se encargaron de construir la agenda y de explicar a la opinión pública, en los términos habitualmente confusos y comerciales que forman la rutina apolítica de las estrategias de comunicación política, la criminalidad del narcotráfico y el sin sentido de sus repetidas matanzas.
     Y añade, ahora, cuando el daño ya está hecho y el tejido social mexicano está fracturado abrumadoramente, la preocupación y el interés por comprender de qué se trata se extiende por todo el continente. Sin embargo, la problemática sigue sin abordarse debidamente. Los discursos y los lenguajes de guerra, combate y enfrentamiento siguen dominando la escena. La dialéctica entre drogas y narcotráfico no se comprende y se tiende a sostener la idea de que son la misma cosa. En un proceso de modernización del lenguaje que sobrenada en la confusión, se habla del narcotráfico como “delitos conexos”, invirtiendo peligrosamente la relación entre las partes.
     En el prólogo se señala que la consideración del “problema mundial de drogas”, como se le denomina en los ámbitos internacionales, como un problema de salud pública, apela a una simbología autoindulgente que
transita desde la penalización a la hospitalización sin pausa y sin instancias intermedias. No todos los consumidores son adictos y no todos los adictos querrán rehabilitarse. La política de hospitalización forzosa es tan estadounidense como la “guerra” contra las drogas. El velo de suavidad que las palabras colocan sobre las políticas públicas necesita ser descorrido.
En la confusión sistemática de consumidores como adictos, se incluye en el universo del “problema mundial de drogas” a todos los usuarios de drogas, que son pasibles de políticas de salud pública en forma indiscriminada.
     Señala el autor que, en este contexto, la pertinencia de estudiar la geopolítica del narcotráfico en América Latina no podría ser más evidente.

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