Historia de la Organización

Nuestra Entidad surge para dar respuesta a la demanda de tratamiento de los primeros heroinómanos andaluces ante la falta de recursos, tanto públicos como privados, en el año 1983.

En sus inicios, se constituye como Asociación Benéfico-Social, atendiendo a varones heroinómanos. Tras algunas soluciones de emergencia, creamos la primera Comunidad Terapéutica de Andalucía, en Hornachuelos, en la Finca Prado de Santa María, cedida por la familia Martínez Sagrera.

En 1987, la Compañía de Jesús, patrono de la Fundación Hermida de La Chica, nos cede la finca Vado de los Bueyes, propiedad de la misma. Aquí abrimos la segunda Comunidad Terapéutica, en este caso mixta, para dar también respuesta a mujeres drogodependientes que no tenían alternativas para su rehabilitación.

Posteriormente inauguramos la primera Vivienda de Apoyo a la Reinserción de Andalucía, en una casa cedida por la Delegación de Misiones de la Diócesis de Córdoba, en la calle Bataneros de la capital.

“NUESTRO RECORRIDO HA ESTADO MARCADO POR UNA EVOLUCIÓN CONSTANTE, DESDE LA VOLUNTARIEDAD A LA PROFESIONALIDAD, SIN EXCLUIR AQUELLA NI PERDER VALORES E IDENTIDAD PROPIOS.”

 

En el año 1990 abrimos el Centro de Tratamiento Ambulatorio y Sede de la entidad, en la calle Torre de San Nicolás nº 6, donde seguimos atendiendo todo tipo de adicciones y patologías asociadas, siendo al mismo tiempo la puerta de acceso a los distintos recursos de la Fundación.

En el mismo año desdoblamos la Comunidad Terapéutica de Vado de los Bueyes, inaugurando en la Finca La Dehesilla, en Almodóvar del Río, la primera Comunidad Terapéutica femenina andaluza, donde estuvo hasta el año 1992 en que pasó definitivamente al Prado de Santa María.

Contamos con acreditación para la prescripción y dispensación de metadona en ambas Comunidades Terapéuticas.

Desde el inicio nuestra Fundación ha venido incrementando el número de pacientes atendidos en los distintos programas de adicciones.

Posteriormente tratamos a menores drogodependientes en Comunidad Terapéutica durante algunos años, siendo pioneros a nivel nacional en esta actividad.

Como fruto de nuestra trayectoria, en 1999 somos requeridos por la Delegación Provincial de la Consejería de Asuntos Sociales para hacernos cargo de la Atención a Menores No Acompañados (MENA) con trastornos de conducta y adicciones. Al no existir experiencias previas en la atención a este colectivo, se valoró nuestra trayectoria y credibilidad para este nuevo encargo institucional.

Poco después, la Dirección General de Infancia y Familia, de la Consejería de Igualdad de la Junta de Andalucía, nos propone hacernos cargo del tratamiento de menores de protección con trastornos de conducta.

A lo largo de los años hemos ido aumentando las plazas de atención en nuestras Residencias de Menores, en función de la necesidad cada vez mayor y de la valoración positiva de nuestro trabajo.

En 2005 nuestra entidad se constituye como Fundación Emet Arco Iris.

En el año 2007 se puso en marcha un programa de atención a menores con trastornos de conducta asociados a patología psiquiátrica.

Desde principios de los 90 y tras la participación en un congreso en Lima (Perú) invitados a exponer nuestro modelo de intervención, venimos colaborando con la Comunidad de Niños de la Calle “Sagrada Familia” de Lima, que actualmente atiende a más de 750 niños.

Otros proyectos desarrollados a lo largo de estos años han sido:

  • Atención a drogodependientes procedentes de Instituciones Penitenciarias, en convenio con la Dirección General de Instituciones Penitenciarias.
  • Vivienda de Apoyo a la Reinserción femenina.
  • Centro de desintoxicación en régimen de internamiento.
  • Casa para enfermos de SIDA.
  • Vivienda de Apoyo al Tratamiento en convenio con la Diputación de Córdoba.
  • Nuestro recorrido ha estado marcado por una evolución constante, desde la voluntariedad a la profesionalidad, sin excluir aquella ni perder valores e identidad propios. Partiendo de la aplicación de un método empírico, a la intervención terapéutica planificada para un mejor tratamiento tanto a nivel grupal como individual, pasando al diagnóstico y tratamiento personalizado.

Desde el inicio, la formación continua ha constituido un pilar importantísimo para la Fundación, empleando recursos tanto económicos como humanos, adaptando los programas a las necesidades y las demandas sucesivas de los pacientes. Hemos pasado de la concepción de la C.T. libre de drogas a la diversificación de tratamiento y patologías: programa de mantenimiento con metadona (PMM), patología dual, trastornos de alimentación, juego patológico, etc.

Destacamos de manera especial la continua mejora de nuestras infraestructuras, a la cabeza en el sector y de los medios materiales (vehículos, edificios, condiciones de habitabilidad, etc.).

Cabe destacar el aumento en estos años del personal de la organización, contando en la actualidad con 60 profesionales trabajando, mas un grupo de voluntarios.

Así mismo, nuestra actividad se sigue enriqueciendo con la participación en los distintos foros nacionales e internacionales a los que pertenecemos.