“Los adultos tienen la capacidad de inhibir ciertas conductas gracias a que sí tienen desarrollada la corteza prefrontal que es la responsable del control de los impulsos. Los jóvenes en cambio sufren un desequilibrio entre la corteza prefrontal (control de impulsos) y el sistema límbico (emociones). Introducir un tóxico en el momento de desarrollo de esa parte del cerebro (corteza prefrontal) va a tener consecuencias negativas latentes a lo largo de toda la vida”.

Extracto del artículo “La edad de inicio y el patrón de consumo de alcohol en jóvenes”.Posteado por   Mireia Pascual Mollá en la revista InDependientes

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